Missing Voices Consortium es una asociación creada en 2008 con el apoyo de ULFAH Arts, colectivo de mujeres artistas musulmanas puesta en pie cuatro años antes en Birmingham (Reino Unido) al descubrir que además de inquietudes artísticas comunes, lo más que les unía era la carencia de posibilidades de desarrollo como artistas de las mujeres musulmanas en el mundo. A partir de entonces, como consorcio, sus integrantes pusieron en marcha una serie de estrategias para animar a "las voces perdidas" del mundo de la escena a seguir adelante para expresarse artísticamente como sí mismas. Uno de sus principios es que para poder elevar el nivel del arte, las mujeres artistas tienen que tener sus oportunidades, y que una vez concienciadas de sus habilidades y puestas en práctica, podrán elegir si desean exponer su talento a un nivel más ambicioso. Para ésto, se necesita generar apoyo y autoconfianza para compartir sus ideas y talentos sin sentirse infra consideradas. Como colectivo se proponen convencer, tanto a las mujeres musulmanas, como a su entorno, de las habilidades que poseen y su capacidad de conseguir las metas que se propongan. En ese sentido, consideran prioritario luchar contra la idea de que son débiles, víctimas marginadas y que necesitan constante atención. Esta noción de la mujer musulmana como incapaz, no sólo es ofensiva para la humanidad en general, sino que también refuerza los prejuicios, tanto en la comunidad musulmana, como en la que no lo es. Missing Voices, reivindica crear vías de expresión para las mujeres creadoras musulmanas y para hacerlo por si mismas, y de la manera que elijan. En definitiva, no buscan cambiar el mundo, al menos de la noche a la mañana, sino hacerlo diferente. La mayoría de sus integrantes buscan atraer en sus conciertos o intervenciones a la cantidad de público posible. Y como la mayor parte de la música que se hace está hecha por hombres, les resulta de vital importancia que estas artistas se puedan identificar como mujeres creadoras musulmanas, tal como son, y a animar a sus madres a permitirles que puedan involucrarse libremente como artistas. Sólo así, entiende Missing Voices, habrá más mujeres sobre los escenarios contribuyendo al desarrollo de la música, enriqueciendo la experiencia de sus compañeros, la de las audiencias y la de ellas mismas.En esta asociación están Sarah Sayeed, Simona Abdallah, de origen palestino, percusionista de darbuka (tradicionalmente reservado a los hombres), y las rapera Sarah Yasen o la de origen marroquí Mariam Bad Brya. Otras integrantes de Missing Voices, son la kurda Mizqin, Teema, Yazmin, Shohred Shahrzad o Zohred Yooya.
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